Un ciego entre rubias

Posted by igorazua On Noviembre - 28 - 2009

Un hombre ciego entra en un bar de lesbianas por equivocación.
Se las apaña para llegar hasta la barra y pide una copa, y tras estar un rato sentado en el taburete le grita al camarero:

- Eh, tu, ¿te gustaría oír un buen chiste de rubias?

Inmediatamente se hace un silencio total en el bar y con una grave, profunda y áspera voz, la mujer que esta sentada junto a el le dice:

- Antes de que cuente ese chiste, señor, y en atención a su minusvalía física que le impide ver, creo que lo justo es que le advierta de cinc

o cosillas: Que la camarera es rubia, que el portero del bar es una mujer rubia, que yo mido un metro ochenta, peso 80 kilos, soy cinturón negro de karate y tengo el pelo rubio, que la mujer que esta conmigo es policía y es rubia y que la dama que esta sentada al otro lado d

e usted es leñadora y
también es rubia. Y ahora que sabe eso, piénselo cuidadosamente: De verdad ¿todavía quiere contar ese chiste?

El ciego piensa durante un par de segundos, menea la cabeza y contesta:

- Naaaaa… Pues no lo cuento…¡Paso de tener que explicarlo cinco veces!

Cómo seducir a los hombres

Posted by igorazua On Noviembre - 6 - 2009

3 amigas, una con un amante, otra con novio y la última casada, deciden poner a prueba una técnica de seducción, por lo que las tres, esa misma noche, usarán bodies de cuero negro, tacones aguja de 20 centímetros, y una máscara negra para recibir a sus hombres.

Al día siguiente, se reúnen a comparar experiencias.

La del amante cuenta:

-Apenas abrió la puerta, y me vio de body, tacones y enmascarada, gritó como un salvaje, y me poseyó cuatro veces ahí mismo, en el suelo…

La que va de novia, a su vez, cuenta:

-Yo me puse el body, los tacones y me pinté, pero me dio algo de vergüenza, y me puse una bata encima. Cuando llegó al apartamento, y abrí la bata, se puso como un loco y me llenó de besos, y fuimos a la cama, donde hicimos el amor dos veces seguidas…

La casada, gruñe y cuenta:

-Bueno, yo también me puse el body de cuero negro, los tacones y me pinté
los ojos de negro. Llegó el cabrón de mi marido, se tiró sobre el sofá, cogió el mando a
distancia y gritó:

-Batman, ¿qué hay para cenar?

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